Cuando empecé a ver la serie luxbella me dijo, no te asustes porque veas maniquíes asesinos, dale tiempo. No hizo falta. Alguien me cogió de la mano y me dijo: "corre" y antes de darme cuenta estaba a bordo de la Tardis. Y mi universo se expandió y se llenó de luz de la misma forma que el Doctor se iluminaba excitado e ilusionado ante una nueva aventura, un nuevo desafío, contagiándome sus ansias de viajar y su curiosidad por saber.
Me llevó con él hasta el fin del mundo y hasta su principio, y nos enfrentamos a peligros que nunca supuse llegaran a existir: alienígenas con gases, gatos que curan enfermos, hombres lobos que atacan reinas, demonios encerrados en agujeros negros, nanomáquinas en la segunda guerra mundial, hombres cibernéticos dispuestos a conquistar el mundo, mutantes con mono de exterminar... Todo ello mezclado con dosis de genialidad,
desde la comedia más absurda y desenfadada hasta el drama y oscuridad más absolutos. Me enseñó que todo el universo es su escenario y que no hay barreras de tiempo o espacio ni mundos que se le resistan; demostrándome, hasta en el peor de los momentos, que el ingenio, la pasión y el respeto por la vida son las armas más poderosas con las que se puede contar.
Y le amé una vez y dos, y quisiera fueran más.
Porque el Doctor
es como fuego, hielo y furia. Es como la noche y la tormenta, el corazón del sol. Es ancestral y eterno. Siempre en medio del universo y puede ver el retorno del tiempo... Y es... maravilloso.
Y quiero viajar con él hasta la eternidad.
( Cuatro cosicas más )Y ahora os dejo, creo que se me ha metido algo en el ojo.